En la industria vinícola moderna, donde la tradición sigue siendo el pilar del oficio, la tecnología aporta hoy un valor diferencial: mejorar el proceso sin alterar la esencia del vino. En este contexto, los decanters centrífugos Flottweg se han consolidado como una solución técnico-industrial clave para la clarificación del mosto y del vino, especialmente cuando se busca eficiencia, control y máxima calidad.
Uno de los avances más relevantes en esta tecnología es la incorporación del impeller ajustable (rodete centrípeto), un componente que optimiza de forma directa la descarga del líquido clarificado y aporta mejoras críticas en términos de rendimiento y protección del producto.
A diferencia de sistemas convencionales donde la salida del mosto puede producir turbulencias o contacto con el aire, el impeller Flottweg permite una descarga bajo presión en circuito cerrado, garantizando una salida sin oxigenación. Este punto es especialmente estratégico: durante la vendimia y en las primeras fases del proceso, el mosto es altamente sensible a la oxidación. Evitar la entrada de oxígeno significa preservar aromas frescos, compuestos delicados y la calidad organoléptica final.
Además, el impeller reduce la formación de espuma y asegura un flujo suave y controlado, eliminando la necesidad de bombas adicionales en la descarga. Esto simplifica la línea de proceso, reduce costes operativos y mejora la fiabilidad global del sistema.
Desde un enfoque industrial, otro factor diferencial es la capacidad de ajuste en tiempo real. El impeller permite modificar la profundidad de la zona de separación incluso durante el funcionamiento del decanter, lo que facilita una adaptación inmediata a variaciones en el contenido sólido del mosto o en la calidad de la uva. Este control continuo se traduce en mayor rendimiento, estabilidad de proceso y resultados consistentes.

En términos operativos, los beneficios son claros: operación continua durante picos de vendimia, mayor recuperación de mosto clarificado, menor oxidación y un diseño higiénico compatible con sistemas CIP, alineado con los estándares actuales de bodegas industriales.
Sin duda, el impeller ajustable en los decanters Flottweg representa una innovación práctica y robusta, pensada para bodegas que buscan combinar tradición vinícola con eficiencia industrial.
Desde la perspectiva de la mejora continua, este tipo de innovación tiene también un impacto directo en la sostenibilidad y en la rentabilidad de las instalaciones. Al maximizar la recuperación de mosto y reducir las pérdidas asociadas a sólidos no separados correctamente, el decanter equipado con impeller ajustable contribuye a un aprovechamiento más eficiente de la materia prima, un aspecto cada vez más relevante en bodegas orientadas a la excelencia y a la optimización de recursos.
Otro punto clave es la robustez del diseño Flottweg, pensado para entornos industriales exigentes: operación continua, alta disponibilidad mecánica y facilidad de limpieza. El sistema está preparado para integrarse en líneas modernas automatizadas, aportando seguridad de proceso y reduciendo tiempos muertos en momentos críticos de producción.
En definitiva, el impeller no es solo un componente adicional, sino una mejora estratégica dentro del decanter, alineada con las necesidades actuales del sector: mayor control, menor oxidación, mejor rendimiento y una vinificación más eficiente, sin perder el respeto por la tradición que define al vino.



